Toca jazz desde la batería: conversación, no acompañamiento. Swing, escobillas, independencia, comping, trading y repertorio. 1.200 horas 100% online con bateristas en activo.
DURACIÓN
1200 Horas
MÓDULOS
20 Módulos
MODALIDAD
Online
NIVEL
Master
PRECIO
2500 €
SOBRE EL PROGRAMA
Conseguir un swing propio en el ride, con el pulso y el fraseo del estilo, que no se toca recto y cambia su desigualdad según el tempo.
Desarrollar independencia real entre las cuatro extremidades, hasta poder cambiar lo que hace una sin que se mueva ninguna de las otras tres.
Hacer comping respondiendo al solista en lugar de repetir un patrón, que es el 90% del tiempo que pasa un batería de jazz tocando.
Dominar las escobillas con sus movimientos y su sonido característico, una técnica que no se parece en nada a tocar con baquetas blandas.
Manejar el trading de cuatros y ochos con criterio musical, contestando a lo que acaba de tocar el solista en lugar de soltar lo ensayado.
Tocar baladas, medios y tempos rápidos con control y dinámica, incluido el volumen de susurro que exige una balada a tempo lento.
Interpretar el repertorio de estándares y conocer sus formas, porque un batería que no sabe dónde está la vuelta no puede acompañar.
Grabar batería de jazz con la microfonía y el sonido propios del género, muy distintos de los del pop en número de micros y en tratamiento.
Un proceso claro y sin complicaciones pensado para que te concentres en lo que importa: tu música. En cuatro pasos sencillos pasas de la primera consulta a tu primera lección.
COMPETENCIAS
Cada barra refleja el nivel de dominio real que alcanzarás. Habilidades concretas, niveles honestos.
ASESORAMIENTO PERSONALIZADO
Elegir tu formación en batería jazz es una decisión importante y no tienes que tomarla solo. Un asesor especializado del área te orienta sin compromiso, resuelve tus dudas sobre el programa, el nivel que mejor encaja contigo y las salidas profesionales, y te ayuda a trazar el camino que tiene sentido para tu momento. Escríbenos y da el primer paso hacia tu carrera en la música.
El jazz es el único contexto donde la batería responde en tiempo real a lo que pasa arriba, y eso no se aprende con patrones. Aquí se entrena escuchando y reaccionando desde el primer módulo.
Email: admision@iseim.com
Aprendes de bateristas que tocan jazz en directo cada semana.
Estudias a tu ritmo, desde donde quieras y sin horarios fijos. Tú marcas el calendario.
Cada módulo acaba en una grabación tuya. Sales tocando, no con apuntes.
Terminas con grabaciones sobre trío real, que es tu carta de presentación.
METODOLOGÍA
PERFIL DEL ALUMNO
El máster está pensado para quien ya toca la batería y quiere entrar en el jazz. Conviene manejar el instrumento, aunque no se exige titulación previa.
Tocas con solidez y el jazz te pide soltar el patrón y escuchar, porque aquí el peso lo lleva el ride y el volumen cambia dentro de un mismo chorus. Tu pulso sirve; el reflejo de sostener el tema, no.
Tocas de oído y te falta el lenguaje y las formas del repertorio, así que te pierdes en cuanto el tema se sale del blues. Lo que aprendiste escuchando se queda; lo que falta es el mapa.
Tienes técnica y lectura de conservatorio, y el swing y el comping son otra cosa porque no están escritos en ninguna parte. Lo que traes resuelve la ejecución y deja intacto el problema del fraseo.
Conoces el lenguaje desde otro instrumento y quieres entenderlo desde la batería, que es donde se decide la energía del grupo. Saber qué pide un solista desde dentro es una ventaja enorme.
El jazz sostiene un circuito propio de clubs, festivales y formaciones estables, y exige un perfil de baterista muy concreto. Al terminar el máster estarás preparado.
Tocas en tríos, cuartetos y formaciones de club. Es un circuito que valora el criterio por encima de la potencia, así que la carrera es más larga y menos dependiente de la moda, y la reputación se construye con los años en lugar de evaporarse.
Grabas batería con sonido de jazz para producciones que buscan ese carácter, incluido mucho pop y banda sonora. Es un encargo recurrente porque las librerías resuelven el timbre y no el fraseo, y la diferencia se oye enseguida.
Acompañas a cantantes e instrumentistas en formato reducido, donde la dinámica lo es todo y un batería que sabe tocar bajo vale más que uno que toca rápido. Es el trabajo más constante del circuito acústico.
Ocupas la silla más exigente de una orquesta de jazz, que dirige rítmicamente a toda la formación y marca cada corte de la sección de vientos. Son plazas escasas, de prestigio y con repertorio fijo que se amortiza.
Enseñas el lenguaje en escuelas y conservatorios, donde esta especialidad forma parte del plan de estudios y hay menos profesorado del que se necesita. Se compagina bien con tocar porque las clases caen entre semana.
Trabajas en formaciones que cruzan el jazz con otros lenguajes, un circuito con mucha actividad y con más programación internacional que el jazz puro. La independencia que has trabajado es exactamente lo que piden.
PREGUNTAS FRECUENTES
Reunimos las preguntas que más nos hacen quienes están valorando matricularse. Si te queda alguna duda sin responder, escríbenos y un asesor te ayuda sin compromiso.
Hacer sonar la música. La facultad de Interpretación y Voz agrupa las áreas que van de la técnica al escenario: canto, cuerda, tecla, percusión, viento y trabajo en grupo. Explora cada área y encuentra tu programa.